sábado, 30 de agosto de 2014

Imposibles

Había en la Guttmann dos expresiones prohibidas: Imposible y “no puedo”
Lo cierto es que  quienes sufrimos severas limitaciones motoras tenemos tendencia a rendirnos rápidamente ante la dificultad.
Con frecuencia, las personas que nos quieren, por nuestro propio bien,  nos exigen cosas que se nos hacen un abismo.
A veces realmente quedan más allá de nuestras posibilidades.
Cuando protesto porque me mandan algo que me cuesta mucho, unívocamente la respuesta  es: "Por eso lo hacemos".
Por ejemplo, este mismo viernes en la uen,  Eva M., la fisio con quien estaba trabajando, me exigió un estiramiento de pierna muy doloroso, tanto, que acabé perdiendo el equilibrio y cayéndome. Afortunadamente, Eva había tomado la precaución de que realizara el estiramiento sobre la camilla, de modo que fue allí donde me caí sin ninguna consecuencia aparte de las correspondientes risas.
Hasta ahora, ningún terapeuta me ha pedido que haga el pino-puente, ni saltos mortales aunque sí se han dado situaciones más allá o en el límite de mis posibilidades como este estiramiento que acabo de relatar.
El otro día comenté nuestra costumbre de hablar a los comestibles en los mismos términos  que a los adultos.
Eso provoca que alguna vez, cuando Santi me pregunta la explicación de algún fenómeno natural y le respondo en términos científicos, me dice: Y explicado con palabras que pueda entender un niño de 11 años?
Salvando las distancias, durante la verbena de Sant Joan, cuando sonaba un petardo lejano y Peny se ponía a ladrar, le explicaba la propagación  de ondas de baja frecuencia que ella, como perra que es, podía percibir pero los humanos no.
Supongo que era el puro aburrimiento de mi explicación lo que la hacía callar aunque entiendo lo absurdo de pretender que me comprendiera.
Personas que me conocen poco, a veces se sorprenden de que no use para nada la mano izquierda y me invitan a que lo haga. Tengo entonces que soltarles un rollo de por qué no lo hago.
Si se trata de personas que me consta tienen conocimientos informáticos les respondo que el sector del disco duro donde estaba grabado el driver brazo_izquierdo.drv está corrompido  y la CPU (señalando la cabeza) no puede darle la orden de moverse.
Análogamente, cuando me preguntan si me acuerdo de las cosas que antes sabía, respondo que el fichero idioma_aleman.dat está intacto y lo mismo pasa con la base de datos Estructura _de_la_galaxia.dbf.
Cuando Peny se tumba en el suelo delante mío panza a arriba para que le haga mimos, también le cuento esta misma historia para justificar que no la mime a dos manos como hacen todos, obviamente, pasa de mí y se larga.
Si los comestibles me pillan contándole esas milongas a Peny, me reprenden: "Papá que Peny no es el perro de "Mi Perro tiene un blog".
Comprendo, y a veces me lo han hecho ver, que esta actitud mía me hace aparecer pedante pero he de reconocer que me gusta que los comestibles me vean como un sabio aunque diste mucho de serlo.
Siendo Carolina muy pequeña le preguntó a Menchu: Mamá, ¿Papi sabe hablar japonés?
-No.

-Entonces, ¿quién lo habla?
Los comestibles con Peny en la entrada de casa

jueves, 28 de agosto de 2014

Vivir con una Santa

Hace ya algún tiempo, mi AP suplente (Dexy)) me hizo ver que una parte del secreto de mi espectacular recuperación era mi toma de consciencia del sacrificio que mis seres queridos estaban haciendo por mí.
Es por eso que considero exagerados muchos de los elogios que recibo respecto a cómo he mejorado.
Cuando me lo comentan, suelo rebajar mérito recordando que no hago otra cosa y que además, me han ayudado mucho.
A lo primero, la respuesta suele ser que la obligación del enfermo es curarse y a lo segundo alguna vez me han respondido para mi satisfacción que yo me hacía merecedor de la ayuda recibida.
Lo que ya no acepto es que se me diga que soy un ejemplo de esfuerzo, sacrificio y fuerza de voluntad.
No creo ser, ni lo pretendo, ejemplo de nada para nadie. A lo sumo, me gustaría ser ejemplo para los comestibles por si alguna vez - Dios no lo quiera- se encuentran en una situación parecida.
Me parece haber dejado claro en varias ocasiones el profundo Amor que siento por Menchu, mi queridísima esposa y madre de mis hijos y ella sí que es un ejemplo de sacrificio y renuncia a sí misma.
Huelga decir que una lesión cerebral es un drama, no sólo para el interesado, sino también para toda la familia
He conocido muchos casos de personas que se han visto abandonados por sus parejas, e incluso por sus padres, después de sufrir una grave lesión.
Cuando salí de la Guttmann con un nivel reconocido de discapacidad del 99 %, Menchu tuvo que elegir entre que yo volviera a renacer  o hacerlo ella.
Demostrando su Amor hacia mí, decidió por lo primero.
Tal vez el lector piense que esa era su obligación por ser mi esposa y haber prometido con Dios por testigo que me amaría tanto en la salud como en la enfermedad.
No obstante, por mucho que pueda pensarse así, el sacrificio sigue existiendo y no todo el mundo actúa de la misma manera.
Con frecuencia le digo que si se hubiera desempallegado de mí, con lo buena que está y lo encantadora que es, al igual que nuestros hijos, a estas horas ya habría rehecho su vida.
Yo tal vez me habría muerto de pena y, con certeza, no habría conseguido ni la décima parte de la mejoría conseguida pero en el momento que ella tomó la decisión de apoyarme ella no tenía ni idea de hasta dónde llegaría yo. En aquel momento yo era absolutamente dependiente y no podía hacer nada sólo.
A veces recordamos cómo antes de acostarnos me llevaba al lavabo y por las mañanas, cuando se iba a trabajar, yo le pedía que me cambiara el pañal y ella me decía que no, que ya no iba a hacer más pipí.
Esperaba entonces que llegara Maricela (la AP titular) quien me aseaba y me trasladaba a la silla de ruedas para ir a desayunar.
Gracias al trabajo que mis terapeutas han hecho conmigo, ahora me levanto yo sólo y voy al lavabo caminando cuando me da la gana.

 Sólo le pido a Dios que, cuando los comestibles crezcan, puedan leer esto y tomen ejemplo de la Madre que tuvieron, aunque también espero que nunca se encuentren en la tesitura de tener que tomar una decisión parecida.


Menchu, donde recibieron martirio los primeros Santos (junio 2000)

martes, 12 de agosto de 2014

Pisos turísticos

En un modelo económico como el español  basado en la simple especulación sin creación de riqueza de ningún tipo es necesario ir inventando fórmulas para crear nuevas burbujas especulativas y evitar que se desinflen las que ya están en curso.
Por ejemplo, cuando se vio que la burbuja inmobiliaria ya no daba más de sí, se inventó un tal ministerio de la vivienda cuya misión nunca llegó a ser declarada.
Todo cuanto se le ocurrió a la ministra del ramo fue que se construyeran micropisos
que podían asegurar  que el precio del metro cuadrado de vivienda no dejara de subir.

No me consta que se llegara a construir un solo micropiso de aquellos, por lo que deduzco que, o bien alguien reflexionó sabiamente al respecto, o simplemente fue un globo-sonda para aparentar que aquel ministerio hacía algo.
Otro invento que contribuyó a inflar la burbuja fueron los pisos turísticos.
Al precio que estaban las viviendas ya era matemáticamente imposible rentabilizar una inversión de ese tipo.
Los pisos turísticos permiten al propietario cobrar por semana el valor de un alquiler mensual, cosa que nadie que tenga previsto permanecer de forma indefinida en el piso estará dispuesto/capacitado a pagar.
Otra de las contribuciones a la burbuja es que los pisos turísticos reducen la oferta de vivienda en alquiler, manteniendo así los elevados alquileres.
Como el mercado funciona a una velocidad muy superior a la legislación, en ciudades de mucho turismo (como Barcelona) florecieron pisos turísticos por todas partes sin ningún tipo de regulación ni legislación. En particular, en el inmueble que yo habito se estableció uno.
Como no podía ser de otra manera, las personas que ocupan un piso turístico durante una semana no sienten la más mínima preocupación por el resto de vecinos del inmueble.
El usuario- tipo de estos pisos es un grupo de jóvenes de escaso poder adquisitivo que, simplemente, vienen a correrse una juerga en Barcelona.
Además de las juergas, los vecinos hemos de sufrir las constantes averías del ascensor
pues, se meten una veintena de guiris con sus maletones cargados no se con qué pero deben pesar pues a ellos les cuesta cargarlos.
Al no estar legislado, los demás vecinos de un inmueble en el que hay un piso turístico no tenemos otra alternativa que  fastidiarnos.
A mí las juergas no me molestan salvo por la envidia que me producen pero sí hay vecinos de avanzada edad o con niños muy pequeños que se ven perjudicados por los ruidos y el olor a hierba quemada.
Lo que sí me fastidia, no obstante, son las averías del ascensor.
Como  discapacitado de máximo grado que estoy declarado, se ve que tengo derecho a que no-se-quién me baje y me suba a hombros con mi silla autopropulsada (>100Kg) por la escalera si fuere necesario, en caso de avería del ascensor. Obviamente, no voy a recurrir a ese extremo salvo que fuera estrictamente necesario.
No me siento atrapado porque, llegado el caso, podría bajar por las escaleras ya que la barandilla me queda a la derecha, pero no bajo a pasear porque de subida me quedaría a la izquierda y tendría que subir de espaldas (siete pisos) o con alguien que me hiciera debarandilla.
Me llama la atención el teatro que últimamente hacen los políticos municipales presuntamente indignados por el turismo de borrachera que se está estableciendo en Barcelona. No sé qué pueden pretender. Si se crean las infraestructuras necesarias para el turismo de borrachera, lo normal será que venga ese tipo de turismo. A mil euros por semana lo último que se puede esperar es que venga turismo familiar.
De todos modos, los vecinos tenemos que estar contentos porque otro uso que se hizo de un piso vacío fue como piso franco para tráfico de mujeres, problema que acabaron solucionando los mossos precintando el piso. por orden judicial. Y es que  con los precios de los alquileres al nivel que han llegado, si se alquila un piso, no puede ser dedicado a ninguna actividad que no sea delictiva



Barcelona ha apostado por el turismo de borrachera
ADDENDUM:

Lunes, 25 de agosto de 2014
Un par de días después de que yo publicara esta entrada, los vecinos de Ciutat Vella (casco antiguo de Barcelona) se manifiestan contra los pisos turísticos consiguiendo arrancar del Ayuntamiento de Barcelona la promesa de que regulará los pisos turísticos.
No creo que los  convocantes de la manifestación  se inspiraran en esta entrada salvo que alguno de ellos se haya visto afectado por ictus (cosa estadísticamente muy probable).
Entre las pancartas que aparecieron en los medios había varias que identificaban pisos turísticos con turismo de borrachera como he hecho yo aquí.
No hace falta ser un sociólogo experto ni disponer de exhaustivas estadísticas para darse cuenta de lo obvio.
Otra cosa que también tengo clara es que, si el Ajuntament llega a regular algo al respecto, sólo será para sacar una tajada de ese pastel.

domingo, 10 de agosto de 2014

Creencias y supersticiones

No sé si por las cosas que digo o por las que hago (preferiría lo segundo)  me preguntan si soy creyente.
Cuando respondo que sí, me dicen que se sorprenden de que un astrofísico pueda ser creyente, cosa a la que no veo sentido, pues hay por todo el Mundo científicos tanto creyentes como ateos.
Aprovecho para censurar el caso del famoso cosmólogo Stephen Hawking cuya actitud me parece a mí más bien de resentimiento: No puede existir un Dios infinitamente bueno que permita que él – que es la Hostia, y además es inglés- lleve una existencia física tan miserable.
Yo en cambio pienso exactamente al revés. Sí tiene que existir un Dios que ha permitido que yo- que nunca he hecho nada por nadie- haya superado un ictus y sus múltiples complicaciones y hasta esté en camino de volver a ser como antes.

Si hay alguien que conozca la respuesta nos explicará por qué los humanos, cuando se nos presenta delante un gran obstáculo  que debemos superar, miramos al cielo como pidiendo ayuda a quien quiera que esté allí escuchándonos con la esperanza de que realmente así sea.
Superado el obstáculo unos momentos después, volvemos a mirar al cielo para dar las gracias a quien sea que nos haya escuchado y ayudado.
Esto es particularmente vistoso en pruebas deportivas como chutar un penalti en un partido de fútbol o una carrera de velocidad en la que vemos al deportista actuar de esta manera.
Obviamente, ante una situación de gravedad extrema como fue mi caso, mis seres queridos echaron mano de toda su Fe para que yo no los abandonara.
Aunque yo sea creyente, como no me enteraba de nada, nada hice al respecto.
En particular, de quien tengo constancia de su actuación es de mi tía Videlina, que vive en Clermont Ferrand (Francia).
Según me han contado, llegó incluso a peregrinar a San Damiano (Italia) en un autocar de franceses y me trajo agua del lugar para que me fuera haciendo friegas en mis paralizados músculos con la esperanza de que se obrara algún tipo de milagro.
No puedo saber si eso tuvo algo que ver pero me han asegurado que mi mejoría comenzó por esa época en que me trajo el agua.
Cuando ya estaba en la Guttmann siguió viniendo a visitarme con todo tipo de artilugios y ungüentos presuntamente milagrosos, como por ejemplo unos aceites de no sé qué convento de monjitas de Clermont- Ferrand.
Rayando en la superstición, recuerdo que me untó con aceite toda la mano izquierda justo antes de una terapia que me dejó pringoso para toda la sesión. La fisioterapeuta que me movilizó la mano  se quedó sorprendida de mi mano pringosa y me dijo (en catalán suena más divertido): En comptes d’amanir l’amanida, t’has amanit la ) (en lugar de aliñar la ensalada, te has aliñado la mano).También me trajo una medalla milagrosa de santa Catalina Laboure. Medalla que ya me resulta familiar por ser la patrona de mi parroquia en el Eixample de Barcelona.
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Mi tía Videlina quería llevarme a Lourdes en peregrinación y yo ya había quedado con mis fisios de la u.e.n. que si iba a Lourdes y volvía moviendo la mano izquierda, ellos testificarían que se trataba de un milagro. Lamentablemente, quien se puso enfermo de verdad fue su marido y padre de mis queridos primos Tony y Marc, quien falleció hace unas pocas semanas. De modo que no hubo peregrinación a Lourdes y mi mano y brazo izquierdos siguen fuera de mi control.
Me consta que algunos compañeros de trace mucho más afectados que yo han peregrinado a Lourdes pero ignoro con qué resultados.
Tuve otras visitas de aire religioso como por ejemplo la del sacerdote que celebró nuestra boda: El Padre Francisco J. Pesquera de los padres franciscanos menores conventuales.
También mi buen amigo Marc A. me trajo agua de Lourdes, lugar que visitó mientras yo estaba en la Guttmann.
Se da la circunstancia que Francisco fue intervenido de una afectación grave hace unos años y fui a visitarlo al Hospital de Barcelona. Cuando vino a verme al Clínic, mi preocupación fue si yo había sido tan amable con él como él lo fue conmigo.
Con cierta frecuencia, las yayitas de mi club de fans de la piscina me dicen que rezarán por mí, cosa que les agradezco.

En resumen. Si el lector se ha visto afectado por un ictus, póngase en las manos de los mejores facultativos que encuentre pero no deseche la vía mística que –lo que sí es seguro-  no le perjudicará.
Medalla milagrosa

sábado, 9 de agosto de 2014

Tullidos sin vacaciones

Aunque mis terapeutas se enfadan por autodenominarme tullido descerebrado, puesto que ahora todo son eufemismos con el objetivo de conservar la corrección política yo voy a seguir con mi terminología.
Los tullidos hemos pasado a ser personas con diversidad funcional y los descerebrados, personas con daño cerebral sobrevenido.
Los negocios de la empresa Pujol & Fills se denominan construcció nazi-onal y los de la empresa ETA, S.A. Movimiento Vasco de Liberación (MVL).
No sé en qué momento de la Historia de España se decidió que a este lado de los Pirineos nos íbamos a dedicar al turismo de Sol y playa, mientras nuestros vecinos europeos se dedicaban a la Industria y servicios de otro tipo.
El resultado fue  que la costa Mediterránea española se convirtió en un continuo urbano desde el Cap de Creus a Gibraltar y desde ahí a Portugal.
El lado positivo, no obstante, fue que los escasos parajes de montaña de que disponíamos fueron respetados. Así hasta que cada invierno la Corte del Rey Juan Carlos se desplazaba a la Vall d’Aran para esquiar en Baqueira- Beret. Eso convirtió la carretera  que une esta población con Viella en una travesía urbana donde el tráfico no permite casi nunca superar los 7 Km/h aunque el límite sea de 80.
Como en Europa no tienen playas – y mucho menos Sol- desarrollaron otro tipo de turismo, aunque en muchos casos también de masas.
Así sucedió con países como Austria y Suiza donde la nieve atrae a tantos turistas cada año como las playas españolas.
De este modo la oferta turística española de montaña – aunque no nula – es escasa y, como tal, cara.
Como yo nunca he sido de playa y el calor me destroza, siempre he buscado hacer vacaciones en lugares fresquitos.
Cuando me casé con Menchu, en vacaciones nos dedicábamos a hacer viajes a lugares exóticos  pero cuando formamos nuestra propia familia, nos dimos cuenta que tales sitios no eran una buena idea para llevar niños pequeños, pues, además del coste económico, la alimentación era excesivamente distinta y las aguas se prestaban a todo tipo de trastornos digestivos. Eso sin contar con la elevada posibilidad de contraer multitud de tipos de infecciones propias de esas latitudes (paludismo, disentería, etc.)
Por otro lado, niños tan pequeños no se enteran de nada de lo que visitan y de ninguna manera disfrutan del exotismo de los lugares visitados.
La curiosidad que provoca en un adulto una estupa budista, un templo hinduista o el gentío de diferentes etnias callejeando en medio del caos de  urbano nada tiene que ver con la que se ofrece a criaturas que aún no han aprendido a caminar, menos aún a leer. Lo único que se puede conseguir con eso es que tengan una foto de su infancia en un lugar espectacular aunque no recuerden haber estado allí.
Aun así, en algún viaje exótico (verbi gratia Sri Lanka-Maldivas) coincidimos con alguna familia que viajaba con niños pequeños. Por otro lado, 8-10 horas de avión para un adulto son pasables pero para un retoño  deben ser una tortura.
También recuerdo el vuelo Frankfurt- Los Angeles- Auckland (Nueva-Zelanda) que el avión iba lleno de bebés  lactantes. Nueva Zelanda o USA sí Son lugares a los que iría con los comestibles pues la alimentación y el clima son bastante parecidos a Europa
En resumen, llevar criaturas de meses a tales lugares nos pareció un despropósito.
Ya he comentado alguna vez que mis suegros tienen una casa en Cambrils (Baix Camp, Tarragona) pero es playa y a mí no me gusta.
¿Qué hacer entonces?
La primera vez que se presentó este problema fue en verano de 2001 que Carolina acababa de nacer.
Como he dicho antes, en España la oferta turística de montaña es escasa y cara.
En cambio, en los países alpinos, nuestro verano es su baja temporada.
Además, los remontes mecánicos siguen en funcionamiento y permiten realizar paseos por la montaña sin demasiado esfuerzo.
Fue ese año cuando decidimos ir por primera vez a Sölden en el Tirol austríaco y a lo que me he referido muchas veces en este blog como la casita de las flores nombre con  que la bautizó Carolina por la costumbre local de abarrotar con flores ventanas y balcones.
Ya habíamos estado en Sölden en 1993 para esquiar y guardábamos muy buen recuerdo del lugar,
El primer año que fuimos, Carolina aún tomaba pecho y yo me dedicaba a tomarle fotos a Menchu amamantándola en medio de la montaña.
Entre las muchas cosas que nos regalaron al nacer Carolina había una mochila portabebés que me permitía llevarla por la montaña, ya que el cochecito es un trasto  y la mochila te permite tener las manos libres por si has de agarrarte a algún lugar, caso de perder el equilibrio o al subir/bajar del telesilla
En una de las primeras excursiones que hicimos por allí nos cruzamos con una pareja de holandeses que también llevaban un bebé y el padre se quedó atónito al ver a Carolina y exclamó en un perfecto alemán (todos los holandeses saben hablar alemán): Es ist noch kleiner!!! (Es aún más pequeña!!!, que la suya, se entiende).Y añadió: Pensábamos que  la nuestra sería la más pequeña y no íbamos a encontrar  bebés aún menores.
Dos años después, nació Santi y parecía que la cosa se iba a complicar pero como Carolina ya caminaba, en realidad fue más fácil.
Para esa ocasión, ya me compré una segunda mochila portabebés que me permite llevarlos a la espalda pues la otra es para llevar por delante, motivo por el que la llamamos paparrambo, pues los tirantes quedan cruzados por la espalda como las cartucheras de Rambo.
La última vez que estuvimos en la casita de las flores fue en verano de 2008.También teníamos previsto ir en verano de 2009 pero a mí me dio el zambombazo en junio de ese año y nos tocó pasar las vacaciones en la UVI del Clínic.
Esta idílica forma de pasar las vacaciones (La casita de las flores, no el Clínic), no obstante, choca ahora con la realidad de mi estado. No tiene sentido ir hasta tan lejos (1.450 Km) para pasarnos los días encerrados en la casa aunque sea mirando las montañas por la ventana con los prismáticos.
Subir y bajar de los remontes mecánicos en marcha es algo que aún no he probado pero caminar (en pendiente) por el irregular suelo de la montaña me temo que queda lejos de mis actuales posibilidades Además, antes nos turnábamos para conducir Menchu y yo y ahora le tocaría a ella tragarse todos los kilómetros. Eso sin contar con mi escasa capacidad para cargar equipajes y la dificultad que para mí representa cualquier actividad de la vida diaria que ralentiza todo movimiento familiar.
No sería problema la piscina de allí pues tiene unas escaleras con barandilla que puedo subir y bajar y hago pie en toda la piscina.
En cualquier caso, hipotecar la libertad de toda la familia a mi reducida movilidad nos disuade de tal tipo de vacaciones.
Hasta ahora, hemos estado en casa aunque los comestibles estaban en Cambrils con sus abuelos. Yo he tratado de aprovechar el tiempo arreglando la Galaxia) como explicaba el otro día y leyendo todo lo que cae en mis manos. Los fines de semana vamos a Cambrils para ver a los comestibles y yo me llevo toda la lectura que puedo.
Uno de los documentos que tengo cargado en mi e- book es el informe médico de mi paso por el Clínic.
Es sorprendente pero, al leerlo, el pensamiento que te viene a la cabeza es: Este tío sobrevivió?
Se lo conté a la Bascu y me dijo que no tuve muchas ni pocas complicaciones. Simplemente, las tuve todas. No tuve más complicaciones porque no existen. Pillé todas las posibles: Infecciones, hemorragias, coagulaciones. Cualquier cosa que esté catalogada como posible complicación después de un ictus. Las que no cogí todavía no están inventadas.
Como me dijo mi cuñada Cristina (esposa de mi hermano Ignacio): Si no me fui fue porque no había llegado mi hora (frase que, aunque discutible, en un Universo determinista invita a la reflexión).
La opinión de David B.(mi fisio) es, sin embargo, que esto es una demostración de los avances de la Medicina.
En otras épocas u otros lugares sin duda, no habría sobrevivido.
De hecho, mi hermana Clara conoció recientemente unos neurocirujanos colombianos y le reconocieron que en Colombia yo no me habría salido.
Miedo me da también que en un hipotético narco estado bananero propio y totalitario de Catalunya Independent esto se asemeje a Colombia aunque sin sus recursos naturales.
En resumen: Vacaciones en Barcelona con esporádicas escapadas al Baix Camp y, tal vez, alguna otra que se le pueda ocurrir a Menchu (como el año pasado a Sendaviva


 
Yo paseando por las montañas tirolesas en agosto de 2008

La casita de las Flores(Haus Sternberger) (agosto 2008)

Menchu en el Potala (Lhasa, Tíbet)(agosto 1998)

lunes, 4 de agosto de 2014

Arreglar la Galaxia

¡
Yo Structure and Evolution of Stellar Systems (agosto1995)
Ahora que Hollywood nos ha enriquecido la cartelera con Los Guardianes de la Galaxia, creo que es un buen momento para hablar de esto. 
Cuando terminé mi licenciatura en Física allá por 1986, decidí que quería seguir estudiando Astronomía y comencé con el doctorado.
Como mi expediente académico no era nada fuera de serie, no conseguí una beca de investigación, ni ser aceptado como profesor ayudante en ningún departamento de la Facultad que era la forma habitual de trabajar mientras se desarrollaba un trabajo de investigación para convertirlo en Tesis Doctoral.
Sin embargo, sí hubo una persona que creyó que yo podía realizar un buen trabajo a pesar de mis limitaciones: La doctora  M. A. Català
Aunque en la Facultad me habían enseñado muchas cosas, no había aprendido a vivir sin comer ni beber. Además, en casa las cosas tampoco estaban boyantes de modo que busqué trabajo en la enseñanza que era a lo que tenía más fácil acceso por mi formación.
Pronto me di cuenta que eso de ser educador no era lo mío y exploré otras opciones. Como eran tiempos laborales mucho mejores que los actuales –peores sería imposible- busqué también trabajo en el sector informático.
Los anuncios del diario entonces buscaban “titulado superior en Ciencias sin experiencia. Formación a cargo de la empresa”.
Fue así como comencé a trabajar en tecnologías de la Información en lo que entonces se llamaba un constructor (fabricante de ordenadores).
Al tratarse de una empresa extranjera, la oficina de Barcelona era una simple delegación comercial.
De modo que, aunque el trabajo era básicamente técnico, estaba fuertemente orientado a la venta.
Comencé trabajando sobre una cosa conceptualmente idéntica a Internet pero con una tecnología aún muy primitiva. Se llamaba videotex.
Como la empresa era francesa y eso del videotex había tenido un gran éxito en Francia, se pensó que aquí podría ser igual.
Ni que decir tiene que, por supuesto, no lo fue.
Sin embargo, la experiencia me introdujo en el mundo de la dirección de proyectos tecnológicos y en la relación con los clientes.
Como no olvidaba mi idea de que de grande quería ser astrofísico, me aseguré de estar en una oficina próxima a la Universidad.
Como aún faltaba mucho tiempo para que la Informática se banalizara y los márgenes de venta se convirtieran en calderilla, en la empresa gozábamos de una gran libertad de movimiento  y el trabajo se basaba en la responsabilidad  personal de cada uno de nosotros.
Eso significaba que podíamos hacer lo que nos diera la gana siempre que ningún cliente no se quejara de nosotros. Además, aunque la telefonía móvil aún no estaba inventada, sí era fundamental decir a dónde nos íbamos para estar localizables.
Una vez tenía el trabajo realizado, yo aprovechaba la proximidad física de mi centro docente y de investigación para realizar mi trabajo investigador.
Cuando me iba a la Universidad, comentaba a mi compañero de despacho (F.  Iglesias) que me iba a arreglar la Galaxia,
Ferran ya sabía lo que eso significaba y nunca se dio el caso de que necesitaran localizarme  durante una de esas ausencias.
Aunque la mayor parte del trabajo lo realizaba en casa con mi ordenador personal, periódicamente era necesario verme en persona con mi tutora.
Así fueron pasando los años y la Dra. Català se acabó cansando de mí, de modo que me asignó un codirector: El Dr. R. Cubarsi
Con esta estrategia de trabajo fue como conseguí terminar mi tesis doctoral y publicar algunos papers sin lo que nunca habría sido admitido como miembro de la IAU.
El día que comenté a Menchu que me habían admitido en la IAU, recibió la noticia con gran alegría pues sabía que era una de las ilusiones de mi vida.
La expresión “arreglar la Galaxia” ha trascendido y para Menchu significa que estoy trabajando en nuevos estudios y publicaciones, lo cual es de su agrado porque me ve con interés en algo que no sea sólo este blog o echar la siesta.
Incluso la Bascu me dijo  que desarrollar un paper era una buena terapia para mí.
De modo que ahora arreglo la Galaxia por prescripción facultativa.
Ahora que comienzan las vacaciones y no tengo terapia porque mis terapeutas también están de vacaciones, dispongo de más tiempo que nunca para arreglar la Galaxia. Los comestibles aún no están al corriente de esta forma de expresarme y no acaban de entender qué hago tantas horas en el despacho.
Yo creo que Santi piensa que estoy todo el día con videojuegos porque es lo que él hace. También debe suponer que me paso el día mirando videos de youtube, cosa que sí hago de vez en cuando.
Como mi tema actual de trabajo es un fenómeno denominado “desviación del vértex”, a veces le cuento a Menchu que estoy arreglando la desviación del vértex, lo cual es coherente desde un punto de vista gramatical.
Si el lector  tiene interés en conocer algo más de en qué consiste mi trabajo, aquí  está nuestra última publicación. Nótese que entre los autores, además de Cubarsi y yo, hay dos nombres con resonancias serbias. Se trata de astrónomos del Observatorio de Belgrado, aunque personalmente, sólo conozco a Slobodan Ninkovic.

Era este Slobodan mi fuente directa de información sobre lo que ocurría en Belgrado en 1998 cuando la OTAN se dedicó a bombardearlos. 


sábado, 2 de agosto de 2014

Lo mejor y lo peor

Dicen que las situaciones extremas sacan lo mejor y lo peor de cada uno.
Es también conocido por los expertos en neurociencias que las lesiones cerebrales acentúan los defectos de las personas. Tengo algún compañero de terapia que siempre debió ser muy garrulo y ahora es un perfecto ladrillo.

Yo siempre fui perezoso y despistado y ahora lo soy aún más aunque siempre pensé que eso no era posible.
Tales defectos acaban convirtiéndose en un problema para mí y las personas que me quieren.
La pereza me impide avanzar en la rehabilitación todo lo que sería deseable y el despiste es interpretado por mis seres queridos como falta de interés.
Lo que antes era despiste, ahora ha devenido hasta niveles de t.d.a. (trastorno de déficit de atención, sin la h de hiperactividad) lo cual sí me fastidia mucho porque no consigo leer un texto sin saltarme líneas. Cuando realicé el test de nivel de alemán, me saltaba preguntas y respondía en el lugar equivocado con lo que resultó un absoluto desastre. Incluso en este blog me sucede que a veces repito frases porque no recuerdo haberlo dicho antes.Además, tenía la intención de terminar la Licenciatura de Matemáticas que comencé hace años y veo que en estas condiciones no va a ser posible.He pasado de sabio despistado a tonto'l pueblo.

Son aspectos que me veo obligado a trabajar seriamente con mis terapeutas, aunque, por lo menos, soy consciente de ellos, que me he encontrado con personas que ni siquiera se han enterado de que tienen un problema.
He de reconocer, no obstante, que sin la ayuda de mis terapeutas, yo tampoco me habría dado cuenta de mi problema.
En cuanto al optimismo y elevada moral frente a los contratiempos fue interpretado por un neurólogo como
un síndrome de Estocolmo: A base de decirme a mí mismo que estoy bien y me voy a comer el Mundo, eso se acaba convirtiendo en verdad.
No creo que mi situación presente de enfermedad sea extrema pero parece ser que sí lo fue en varios momentos. En mi caso, creo que lo mejor es mi moral inquebrantable e inasequible al desaliento. Fue gracias a esa moral que conseguí terminar mi Tesis doctoral después de 15 años trabajando en ella y cuando ya todos pensaban que nunca la terminaría. Lo peor en mi caso siempre ha sido la pereza. Siempre he sido bastante vago y ahora se ha acrecentado aún más si cabe mi ese defecto. Esto provoca  que acabo haciendo daño a las personas que más me quieren, que son también las que más quiero: Menchu y mis hijos. Cuando me doy cuenta de lo que he hecho, deseo haberme muerto o morirme ya.
He dicho varias veces a Menchu que si yo no hubiera salido de todo lo que me pasó, a estas horas ella ya habría rehecho su vida.
Con lo guapa y encantadora que es y los hijos tan maravillosos que tenemos, no le iban a faltar pretendientes mucho más interesantes que yo en mi estado de desguace.
Hace cosa de un año le hice una trastada a Menchu- o algo que a Menchu pareció una trastada- y se disgustó sobremanera, así que le pedí una caja de somníferos para acabar con esto. Se escandalizó pues me quiere y quiere un padre para sus hijos. Puede que algún día se olvide una caja y la deje a mi alcance. En todo caso sabe que soy un cobarde y nunca me la tomaría. Sólo si yo tuviera miedo de hacer daño a mis hijos, me quitaría la vida. De  momento, estoy tranquilo, tengo la certeza de que no voy a dañarlos. Una noche hace ya tiempo soñaba que tenía caca y estaba en un restaurante buscando el baño. Buscaba también a mi cuñada Cristina para que me ayudara en el baño. Afortunadamente, no nos encontrábamos y no pude hacer caca. Yo iba corriendo por el restaurante, subiendo y bajando escaleras y me encontraba con mi tío Choy y con mi sobrino Ignasi pero no encontraba a Cristina, así que no pude hacer caca. Si la hubiera encontrado en mi sueño, me habría hecho caca en la cama y tal vez me habría quitado el pañal para hacerla. En eso, ha llegado Maricela y me ha despertado y llevado al baño de casa. Tenía diarrea. Unos días después sí me pasó que estaba soñando que hacía caca y me la hice realmente pero no llegué a quitarme el pañal. Pobre Menchu, tuvo que limpiarme a las 2 de la madrugada y al día siguiente tenía que madrugar para ir a Port Aventura con los comestibles. Mientras me limpiaba, me vi en la necesidad de decirle: Realmente me tienes que querer mucho para aguantar esto. Hacer daño a Menchu es otra cosa que también me da miedo y me invita a quitarme la vida. Menchu me dedicó lo mejor de su juventud para hacerme feliz y ahora se encuentra con que tiene que cuidar de un niño más. Yo creo que le he correspondido bien hasta ahora pero pienso que nunca habrá sido suficiente. Tuvimos algún mal momento como pareja. En especial cuando no nos venían los bebés y yo no estaba por la labor de adoptar. Afortunadamente, ese grave problema ya se solucionó hace tiempo cuando nació Carolina en 2001. Luego vino cuando me despidieron de la empresa en la que llevaba trabajando 15 años. Pero, afortunadamente, capitalicé mi antigüedad y con la indemnización liquidamos la hipoteca del piso. No obstante, en los dos años que duró la prestación por desempleo no conseguí encontrar trabajo y sólo lo conseguí cuando ya estaba agotada la prestación. El puesto encontrado no era la ilusión de mi vida pero sí tenía perspectivas de futuro. Lo simultaneé con las clases en la Universidad y, cuando ya parecía de nuevo todo encarrilado, me sobrevino el ICTUS. Así que ahora Menchu tiene que cargar conmigo y mis circunstancias pero, además, trabaja en un puesto de jornada completa y tiene su consulta de médico, tira la casa adelante y se ocupa de los comestibles. Miedo me da que algún día le pase algo.
Tengo claro que, si estoy vivo, es gracias a ella. Pues fue ella quien insistió a los médicos del Clínic para que no arrojasen la toalla cuando pensaban que ya no podía hacerse nada más. Resultó que el director de la UCI- donde batí todos los récords de contagio de infecciones y permanencia - había sido compañero suyo de clase, de modo que se ocupó de mí como si fuese familiar suyo.
A veces le digo a Menchu que tenía que haberse resignado y haberle dicho que, si ya no había más que hacer, pues “alabado sea Dios.
Muchas gracias por haberlo intentado pero lo que no se puede, no se puede".
De todos modos, ella se quedaba con lo mejor que yo podía haberle dado: Los comestibles.
Ya he comentado en otras ocasiones que prefiero estar como estoy, que no estar.
Alguna vez he preguntado a Menchu si piensa lo mismo y me ha respondido que sí.
Por muy hecho unos zorros que yo esté, ella me quiere tanto en la salud, como en la enfermedad.
De todos modos, ya he comentado alguna vez que yo no soy un enfermo. Perdí un cacho nada despreciable de cerebro pero no el suficiente para dejar de Amar a mi familia.
Además, la parte que me quedó todavía me permite escribir esto y hasta resolver los problemas de Cálculo diferencial e Integral que enseñaba en la Escuela de Ingenieros de Telecomunicaciones de la UPC.

He pasado a ser una persona de movilidad reducida pero eso es una etapa de la vida por la que le toca pasar a todo el mundo salvo a quienes no llegan a la tercera edad. Eso es algo más que he aprendido por mi situación: Mejor llegar a anciano- aunque sea con todo lo que eso conlleva- que no llegar: “Envejecer no es tan malo cuando se piensa en la alternativa” (Maurice Chevalier).


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