Acaso porque así lo
enseñen en los estudios de neurociencias o porque sea una consigna de los
neurólogos hacia sus subalternos, terapeutas y personal sanitario tratan de
estimular el cerebro de los pacientes recordando canciones y poemas y así lo
pusieron en práctica conmigo a lo largo de mis internamientos en los diferentes
centros por los que pasé.
Poemas he llegado a aprender unos cuantos de memoria.
La famosa canción del pirata de Espronceda nunca he llegado
a saberla completa de memoria y los fragmentos que sabía, no los he olvidado.
A Santi le divierte eso del pirata y a veces me pide: Papi ¿me cantas la canción del pirata?
Y yo la busco y se la leo en voz alta.
Así recuerdo los fragmentos que ya me se y aprendo a veces
alguno nuevo.
Canciones nunca ha sabido muchas por mi mayor afición a la
música clásica que a la actual.
Hace un tiempo comenté los 4 segundos que ya no me quedan de Amaia Montero, canción que estaba de moda durante mi internamiento en el
clínico.
También, coincidiendo con el cumpleaños de mi hermano Ignacio
,
mencioné les caramelles, que él me cantaba y yo repetía a
las enfermeras
También, estando en el clínico, sí salió una canción que
conocía bien y cuyo título era Que tiempo tan feliz y cuyo estribillo reza:
Que
tiempo tan feliz, sin una nube gris
y aquel cantar alegre del ayer.
Por nuestra juventud y llenos de inquietud
tuvimos fe y ganas de vencer.
y aquel cantar alegre del ayer.
Por nuestra juventud y llenos de inquietud
tuvimos fe y ganas de vencer.
La versión que yo conocía era interpretada por la italiana Gigliola
Cinquetty.
Esta cantante fue la musa de mi adolescencia desde que la vi
en el festival de Eurovisión de 1974, ganado por ABBA con su mítico Waterloo.
La cantante italiana interpretó una canción titulada "sí" y leí en alguna parte
que en Italia no lo retransmitieron en directo porque al día siguiente se
celebraba un referéndum sobre la legalización del divorcio y no procedía que en
plena jornada de reflexión la famosa
cantante hiciera inclinar el voto en un sentido u otro con su estribillo
“simplemente di sí”.
A mí me gustaron ambas (cantante y canción) y desde entonces
me aficioné a ella.
Además, su canción más de moda en aquellos años era “tú
bailas en mi mente“ que a mí me recordaba a un gatito que había perdido
entonces.
De este modo, cuando tuve acceso a banda ancha, me descargué
cuantas canciones pude por ella interpretadas.
Sin yo saberlo, una de tales canciones fue la titulada "Que
tiempo tan feliz", título que ya de por sí da idea de que se trata de una
canción nostálgica.
Yo me había grabado un disco con canciones de la italiana
entre las que se incluía ésta. No lo hice ex profeso, sino que volqué en un CD
todo lo que tenía de esta cantante.
Cuando decidí abandonar mi sana costumbre de caminar y
pasarme al coche (mejor dicho, cuando las bicicletas de las aceras de Barcelona
me obligaron a sustituir el transporte público por el prviado, escuchaba con
frecuencia aquel disco y llegué a aprenderme bastante bien esa canción.
Recuerdo que María- una enfermera del clínico que me cuidaba
mucho- un día se puso a cantarla y se quedó perpleja al observar que yo la
conocía tan bien.
Supongo que, cuando en la vida te sucede algo traumático
como mi accidente, se pasa por una fase de nostalgia. Pero no, no me está pasando eso. Sigo tan optimista como siempre.
Vienen a mis recuerdos la
tasquita,donde nos reunimos a beber.
Charlamos tan confiados y optimistas,
de grandes cosas que íbamos a hacer.
Que tiempo tan feliz, sin una nube gris
y aquel cantar alegre del ayer.
Por nuestra juventud y llenos de inquietud,
tuvimos fe y ganas de vencer.
Lalaralala?
Pero encadenados a la vida,
supimos la cruel realidad.
De nuevo nos unió nuestra tasquita,
y fuimos con nostalgia a recordar.
Que tiempo tan feliz, sin una nube gris
y aquel cantar alegre del ayer.
Por nuestra juventud y llenos de inquietud
tuvimos fe y ganas de vencer.
Laralalalala?
Esta noche fui a la tasquita,
nada parecía igual que ayer.
Mi cara reflejada en los cristales,
casi no logré reconocer.
Que tiempo tan feliz, sin una nube gris,
y aquel cantar alegre del ayer
Por nuestra juventud y llenos de inquietud,
tuvimos fe y ganas de vencer.
Laralalalala?
Mas alegres risas resonaron,
oí gritar mi nombre y fuiste tú.
Nuestros corazones no olvidaron,

